martes, 2 de febrero de 2016

DEL FUNDAMENTALISMO A LA CONVIVENCIA

Amigo mío, Platón; pero más amiga, la verdad. Este dicho se atribuye a Aristóteles. Y Jesús afirmó la verdad como fundamento de la libertad; suya es una frase muy repetida, que  leí en la fachada de la universidad de Friburgo en Alemania : “la verdad os hará libres”(Jn 8,32).

La verdad es afirmación-puente a la realidad, ya como genuina captación de ésta (lo contrario sería caer en lo falso), ya como expresión auténtica de lo que se piensa (lo contrario es mentir). Más aún, la verdad es, en el fondo, la realidad misma (como cuando se dice que tal cosa es verdadero oro).

Una sana y constructiva convivencia humana se edifica sobre la verdad. Ésta le da consistencia al asegurar un relacionamiento confiable. Nada hay más frágil, vulnerable y peligroso que un grupo de mentirosos.

La política, edificación y manejo de la ciudad como conglomerado humano, si quiere responder al propio sentido y vocación, debe tejerse con la verdad. Esto no quiere decir que en la política no se requieran, por ejemplo,  discreción  y reservas, al trazarse tácticas y estrategias.  Hay una sentencia que suena así: el sabio sabe todo lo que dice y el tonto dice todo lo que sabe. Pero una política entendida como mercado de falsedades y bazar de mentiras se convierte en farsa paralizante y destructiva. Conjunto invivible, inhumano.

La mentira, cuando se suelta con desvergüenza, se convierte en cinismo, el cual exhibe una falta moral contra el prójimo al despreciarlo y buscar degradarlo. El cinismo autodestruye y envilece.

Ahora bien, si la convicción de estar en la verdad exige acompañarse de fortaleza, ha de caminar también con  sencillez y humildad. Por eso  el creyente ha de proponer la verdad y no tratar de imponerla, por cuanto entiende que la posesión total y absoluta de la verdad es exclusiva de quien es la Verdad misma, Dios; y no debe olvidar que el valor-criterio definitivo del juicio divino es el amor comprensivo y misericordioso y no la pura posesión de una verdad, como lo subraya el mismo Jesús (Mt 25, 31-46). Lo que recordamos arriba de Aristóteles sobre amistad y verdad se refiere a su relación académica con Platón, pero no al respeto y aprecio de la persona del maestro, que el Estagirita siempre guardó y debió guardar.

Hay que enmarcar la adhesión a la verdad, la convicción y la fe, en la aceptación y valoración del prójimo como persona, en el amor. La humanidad ha sufrido mucho por los fundamentalismos o imposiciones de la verdad, no sólo en el plano religioso (inquisiciones, guerras de religión, yihads) sino también ideológico (totalitarismos). Una de las ventajas de la democracia es la convivencia pluralista, que entraña el respeto a las opiniones de los demás y  la apertura al diálogo. Esto no significa la igualación o relativización de todo, sino la aceptación de los límites propios y la necesidad de compartir-complementar  concepciones y visiones.

En Venezuela hemos venido sufriendo mucho en estos últimos años por el propósito oficial de imponer un modelo político-ideológico (de alta corrupción y con rasgos mágico-cultuales) fundamentalista. De proyecto-pensamiento único, hegemónico, que no acepta divergencias ni alternativas. De allí que al “otro” no se lo interpreta  en términos de distinto, disidente  o contrincante, sino, bélicamente, como enemigo a eliminar. Expresión de una cultura de guerra y de odio.

El cambio que urge nuestro país es indudablemente de proyecto económico y de dirección política, pero, sobre todo, de perspectiva ético-cultural. Paso del fundamentalismo del SSXXI a una convivencia democrática, pluralista.

El 6D ha constituido un clamor de la ciudadanía por otro tipo de política, de ciudad. En que la mentira y la exclusión cedan el paso a la verdad y la inclusión; el fundamentalismo a la convivencia. Porque hemos de construir juntos el país, no a pesar de, sino precisamente con nuestras diferencias.    

martes, 26 de enero de 2016

OPERACIÓN DE EMERGENCIA



Hace un año los obispos venezolanos enfatizaron: “El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político–económico de corte socialista marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista,  establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado” (Exhortación pastoral Renovación ética y espiritual frente a la crisis”, 12.1.2015).
El “mayor problema” y “la causa” de la crisis nacional (socio-económica, política y ético cultural) resulta ser, pues, lo que un año antes la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana  había también puntualizado: “la pretensión del partido oficial y autoridades de la República de implantar el llamado Plan de la Patria, detrás del cual se esconde la promoción de un sistema de gobierno de corte totalitario” (Comunicado del 2. 4.2014).
Si antes del 6D se imponía un cambio substancial en la dirección del país, dicha jornada electoral lo hace hoy más obligante. Y  más urgente, porque las vacas flacas enflaquecen a ritmo acelerado y el clamor ciudadano sobre alimentos y medicinas, servicios especialmente de salud, escalada de precios, así como derrumbe del poder adquisitivo de sueldos y salarios, se torna trágico. Para no hablar de otros factores como el agigantarse de la mortandad nacional fruto de la violencia fratricida y la impunidad.
Se ha declarado un Estado de Emergencia para atender a lo económico. A Venezuela la trasladan al quirófano ¿A dónde  irán los médicos con la operación? ¿A las ramas o a las raíz de las dolencias? Si el “mayor problema”, la “causa fundamental” de la crisis es el  modelo político-ideológico, el Plan de la Patria-Socialismo Siglo XXI,  allí está el “detalle”, al que han de atender los cirujanos. Para los Obispos -según la citada Exhortación- la imposición del sistema socialista por parte del Gobierno es un “camino equivocado” para resolver la crisis. Es preciso tenerlo en cuenta,  si no se quiere llevar al enfermo del quirófano a la morgue (aunque el pueblo venezolano decidió el 6D no ingresar a la morgue).
¿Camino equivocado? Expropiaciones y más expropiaciones, destructoras de la producción; controles y más controles, propiciadores de corrupción; voraces  estatizaciones, sepultureras de empresas; centralización-concentración del poder, fuente de prevaricación y operadora de clientelismo. ¿Camino equivocado? El Estado convertido en productor-importador-distribuidor-fijador de precios-vendedor mayorista y minorista-publicista (además de educador y comunicador hegemónico).
La Historia contemporánea comprueba el fracaso de los socialismos llamados “reales”, de corte marxista-estalinista-castrista, los cuales no han sido otra cosa que estatismos feroces, de extrema centralización, completa hegemonía y alta militarización (Lamentablemente no han sido socialismos verdaderos, en la medida en que este término sugiere protagonismo genuino de las bases, descentralización participativa, solidaridad constructiva y libertad corresponsable).
La alternativa a un  socialismo “real” (SSXXI) no es necesariamente un capitalismo salvaje. Estos dos términos no constituyen un dilema. Hay otras vías, modelos societarios (siempre perfectibles) por estudiar, explorar y  construir, que conjuguen libre emprendimiento y solidaridad; sociedad, mercado, Estado; diversas formas de propiedad;  libertad y corresponsabilidad ciudadanas. Todo ello apuntando al bien común y a la centralidad de la persona en  el entramado social. La Historia se resiste a los encajonamientos dilemáticos.  

Es preciso imaginar crear soluciones efectivas. Nuevas. Identificando bien el problema.    

martes, 5 de enero de 2016

NUEVO HORIZONTE LEGISLATIVO

Amplia y exigente tarea le espera a la próxima Asamblea Nacional como efecto de la decisión popular del 6D.
Como contribución al trabajo parlamentario y sin mayores pretensiones de originalidad presento a continuación sugerencias, cuya concreción legal y contralora estimo muy importantes para la mejor marcha del país.
1.      Priorizar la atención a los sectores sociales más necesitados, estimulado su participación corresponsable y su contribución ciudadana, organizadas y efectivas, sin encadenamientos político-partidistas e indebidas sujeciones gubernamentales.

2.      Promover el emprendimiento privado con responsabilidad social en lo económico, particularmente en lo productivo. En esta perspectiva, favorecer el cooperativismo y variadas formas de propiedad y gestión, así como la autonomía del movimiento de los trabajadores.

3.      Consolidar una genuina libertad en el campo de la comunicación e información sin dependencia indebida del Estado y actuar los Medios de Comunicación Social oficiales como real servicio público de alta calidad, en apertura pluralista y manejados con efectiva participación de instituciones de la sociedad civil.


4.      Priorizar la educación  en marco democrático pluralista, con alta calidad pedagógica,  esmerada atención a los educadores y el personal de apoyo, así como instalaciones e instrumental adecuados. En este mismo sentido apoyar equitativamente, también en lo financiero, a la educación no oficial, entendida ésta también como educación nacional. Reintegrar, además, con miras a un humanismo integral, la formación ético-religiosa dentro del currículo escolar, aprovechando experiencias como la del Programa de Educación Religiosa Escolar (ERE), en  sintonía realista y factible con el pluralismo religioso existente  en el país.

5.      Aplicar el principio de subsidiaridad mediante  una racional, progresiva y eficaz descentralización, que incremente la corresponsabilidad y la participación ciudadanas en los varios niveles y ámbitos de la comunidad nacional.
6.      Priorizar la seguridad ciudadana, formando cuidadosa  e integralmente al personal encargado,  mejorando y articulando organismos y servicios, favoreciendo  el apoyo de la sociedad civil y despartidizando la actuación de los cuerpos armados.

7.      Asegurar la vigencia de los Derechos Humanos mediante un Poder Judicial realmente autónomo y un efectivo apoyo a las ONGs que colaboran en este campo.

8.      Propiciar una ecología integral, que fomente  la educación de todos en dicho ámbito, el delicado cuido del ambiente, un coherente urbanismo y políticas de largo aliento en este campo.

9.      Diseñar una nueva política petrolera y minera en perspectiva ecológica, que promueva la diversificación de la producción (“siembra del petróleo”), la participación en la economía y reformule el gigantismo estatal.

10.  Propiciar la configuración y ejercicio de un Estado más participativo, con el protagonismo, en los varios niveles y formas de gestión, de sectores, instituciones y organizaciones realmente representativas  de la vida nacional.

El anhelado cambio nacional, que se expresó en la jornada electoral del 6D, ha de ambicionar ir bien lejos, en correspondencia  a los grandes anhelos y necesidades  de los venezolanos y  lo que postula una genuina convivencia (comunión) humana,  en los órdenes del tener (justicia, solidaridad), del poder (participación, democracia) y del ser (calidad de vida ética, espiritual).


El 6D postula  un nuevo horizonte legislativo, que apunte hacia una auténtica renovación nacional. Ésta exige y promueve  unión de fuerzas, compartir fraterno, encuentro venezolano. Todo lo que se haga en esta dirección será poco, respecto de las dificultades por superar y el camino por recorrer. Mucho tiempo se ha perdido, lamentablemente, en dañinas confrontaciones, exclusiones y odios, como para no cejar en la indispensable y fundamental tarea de la unidad.

martes, 22 de diciembre de 2015

¡ALTO AL FUEGO!



“La situación global del país sigue siendo grave porque, entre otras razones, unas son las necesidades y expectativas del pueblo y otras, muy diferentes, las opciones político-económicas del Gobierno”.

La Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana (2015) acaba de hacer esta grave afirmación en  Comunicado del pasado 18 de diciembre. A pocos días del 6D denuncia, pues, el divorcio entre el sentir del pueblo y la disposición de un régimen, que se había ufanado de representarlo.

La misma Conferencia se refirió a este divorcio a comienzos de año cuando habló de la dramática situación del país: “El mayor problema y la causa de esta crisis  general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político-económico de corte socialista marxista o comunista”. Los Obispos añadieron allí mismo lo siguiente: “Este sistema es totalitario y centralista, establece el control del Estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además, atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado”. (Exhortación Pastoral Renovación ética y espiritual frente a la crisis, 6, del 12 de Enero 2015).

Para ese tipo de sistemas el pueblo  es sabio cuando  apoya, e imbécil cuando disiente. Tiene Derechos Humanos cuando aplaude  y cae en la orfandad de ellos   cuando interpela. El pueblo no vale por sí mismo, sino por su alineamiento ideológico-partidista. Tiene una dignidad prestada.

El pueblo venezolano lanzó El 6D un grito de inconformidad y protesta al tiempo que de  querer y esperanza. No decidió en las urnas electorales  sobre una controversia filosófica o literaria, sino con respecto a una crisis de supervivencia propia frente a cosas bien terrenales y concretas como escasez de medicinas y comida, carestía y colas, inseguridad y opresión. Decidió igualmente frente a otras realidades  que también sufre como el control comunicacional, la instrumentalización educativa y la criminalización del “derecho al pataleo”.

Implícitamente el pueblo ha rechazado la causa principal de estos males como es el cacareado  Socialismo del Siglo XXI, en forma más contundente, por cierto, que en 2007, cuando se le propuso una reforma constitucional hacia un “Estado socialista”  (recordemos que lo negado entonces, el Régimen lo ha venido metiendo de contrabando entre gallos y medianoche).

¿Qué tiene  que hacer el Gobierno post 6D? Reconocer la nueva mayoría y buscar  con ésta mediante acuerdos positivos y efectivos la solución de los graves problemas que el pueblo está urgiendo. Así de simple. Porque hambre, enfermedad y muerte no tienen carnet partidista. Y la crisis se agrava sin pausa.

No es el momento para estar fraguando asambleas paralelas, pirateando tribunales supremos de justicia, ideando argucias para decapitar diputados electos mediante el “sistema electoral mejor del mundo” y saboteando el desempeño de un poder del Estado recién electo por un tsunami popular. Ha de señalar el rumbo la observancia de la Constitución, cuya defensa compete también y de modo especial a la Fuerza Armada.    

El Gobierno está expropiando esta Navidad 2015 como ambiente de encuentro, serenidad, amistad, fiesta, tradición y fe. La está invadiendo con sobresalto, proclamas incendiarias, escenarios apocalípticos y  leguleyismos violatorios  de la Constitución.

¡Alto al fuego! Es el clamor de la gente cansada de odio, confrontación, lenguaje bélico, puño alzado, amenaza de colectivos y milicias. Y deseosa de entrar en un año que sea realmente nuevo: de recuperación económica, pluralismo político y renovación ético-cultural.

Si el Régimen no está para el diálogo, al menos converse  con  “el otro” para construir acuerdos de emergencia. En las guerras los contrincantes silencian los cañones para, al menos, poder recoger heridos y contar muertos. ¡Alto al fuego!

domingo, 20 de diciembre de 2015

miércoles, 9 de diciembre de 2015

ATENTOS AL SOBERANO


Para los creyentes el soberano con  mayúscula es Dios. Su señorío tiene una amplitud universal, cósmica.

Pero en el ámbito de la polis, a raíz de la revolución democrática, se suele y debe hablar  de un soberano, que es el pueblo, es decir, la gente, todos nosotros. Así el  artículo 5 de nuestra Carta Magna establece: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejerce el Poder público”.

El pueblo en el ejercicio sabio, libre, solidario y pacífico de  su soberanía encuentra en el Soberano divino, iluminación, ayuda, estímulo y reclamo. Es el sentido del Salmo 127 (o 126), que me gusta rezar: “Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores: si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigila la guardia”.

Estas reflexiones me vienen a la mente y, sobre todo, al corazón, con ocasión de lo que acaba de suceder el 6D. El pueblo ha expresado de modo clamoroso su voluntad respecto de lo que quiere para el país: unión en la que  todos juntos –no a pesar de nuestras diferencias, sino precisamente por y con ellas-   construyamos a Venezuela como casa común, mediante la laboriosidad, el emprendimiento, el estudio; cultivando una fraterna convivencia; actuando en corresponsable protagonismo ciudadano y ejercicio cuidadoso de la autoridad pública; promoviendo un clima de  libertad y justicia, de solidaridad y paz. Y en todo esto, guardando una delicadeza especial hacia los más necesitados.

Una lección sumamente importante del 6D es la concerniente a la relación entre el poder y el pueblo, la cual no ha de ser de aprovechamiento y manipulación, sino de respeto y servicio. En las dos últimas décadas del pasado siglo se usó bastante el término “cogollos” para designar las cúpulas partidistas, que reducían la controversia política y electoral a un juego de maquinarias autosuficientes manejadas por un pequeño grupo de líderes. Al pueblo se lo entendía como masa votante pasiva y obediente. En 1998 los cogollos se mordieron la cola. Lamentablemente en el tiempo que vino después, el “cogollismo” se concentró con pretensiones omnipotentes en  una “vanguardia iluminada” político-ideológica, con al frente una especie de “mesías”; el pueblo venía después, como justificación de un proyecto y beneficiario de los regalos de la Nomenclatura; las organizaciones populares  se estructuraban como simples correas de transmisión del poder y, por tanto, sin centralidad y protagonismo efectivos.

Se ha dicho  que el pueblo nunca se equivoca. No comparto esta afirmación. Pero sí estoy convencido de que el pueblo es mucho más inteligente y sensible,  de lo que sus líderes o autoridades suelen pensar. De allí las sorpresas, que de tanto en  tanto,  brinda la gente común  a sus dirigentes. El “revolcón”  electoral del 6D es claro al respecto.

¿Lección? Cuidar la sintonía afectiva y efectiva de quienes ejercen el poder y ostentan liderazgos, con la ciudadanía. No abusar de la confianza de la gente. No entender la lealtad en sentido unidireccional e inmutable. No olvidar que el poder es para servir, no para servirse. El Evangelio relata que una vez el Señor Jesús, al  escuchar una  discusión entre sus discípulos acerca de quién entre ellos era el más importante, les recalcó: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo” (Mt 20, 26-27).  

El soberano es el pueblo. El 6D el soberano venezolano emergió con fuerza peculiar, expresando su inconformidad ante maltratos y manipulaciones. Reclamó, con voz fuerte, corrección de rumbos en la conducción del Estado. Subrayó su protagonismo. Tarea de los gobernantes y de los dirigentes  políticos es cambiar sinceramente en la línea de esa interpelación, sin enredarse suicidamente en malabarismos hermenéuticos.

¡Atención al soberano, porque así como vota, bota!

 

      

 

                                                  

lunes, 7 de diciembre de 2015

MISERICORDIA ES COMUNIÓN


El Papa Francisco ha convocado un “Jubileo Extraordinario de la Misericordia como tiempo propicio para la Iglesia, a fin de que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes”.   Escogió el 8 de diciembre 50º,  aniversario de la conclusión del Vaticano II, para la apertura de la Puerta Santa jubilar, con el fin de “mantener vivo este evento” (XXI Concilio Ecuménico), inicio para la Iglesia de “un nuevo período de su historia (…) Derrumbadas las murallas  que por mucho tiempo habían recluido  la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo” (MV 4).

Propósito del presente trabajo es favorecer la integración de este Año Santo dentro del tiempo postconciliar -del Vaticano II y del Plenario de Venezuela-, en lo tocante a doctrina y praxis. Ello favorecerá una “pastoral de conjunto”, no sólo superando lo que sería un agregado o sucesión de realizaciones, sino, sobre todo, propiciando una labor evangelizadora más coherente, integradora y prospectiva.

El trabajo se divide en dos partes. La primera recoge temas fundamentales, que la Bula Misericordiae Vultus expone y organiza en torno a la categoría misericordia. La segunda interpreta la temática de dicho documento en la línea teológico-pastoral de comunión, noción ésta que envuelve la de misericordia y es la clave de la Eclesiología del Vaticano II (cf. LG 1),  que ha eclosionado en Teología de Comunión en su sentido más amplio (inclusiva de lo moral, pastoral y espiritual). Esa Teología fue asumida y articulada por la Conferencia de Puebla con su línea teológico-pastoral, la cual el Concilio Plenario de Venezuela adoptó y definió técnicamente (CCCS 18).

I.                    TEMAS FUNDAMENTALES DE MISERICORDIAE VULTUS

 

1.      Dios Trinidad. “Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad” (MV 2).

 

2.      Reino de Dios. “(…) la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros” (MV 5). Misericordia “es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros” (MV 9). “Dios va más allá dela justicia con la misericordia y el perdón” (MV 21).

 

3.      Jesucristo.  “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre “ (MV 1). “Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y toda su persona revela la misericordia de Dios” (MV 2). “La misericordia )…)  dimensión fundamental de la misión de Jesús” (MV 20). En sus parábolas sobre la misericordia “encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe” (MV 9).

 

4.      Iglesia.  “La Iglesia sentía (en el Vaticano II) la responsabildad de ser en el mundo signo vivo del amor del Padre” (MV 4) “La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios (…) en la nueva evangelización, el tema de a misericordia exige ser propuesto una vez mas con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral. Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia” (MV 12).

 

5.      Liturgia. (…) el sacramento de la reconciliación (…) nos permite experimentar en carnepropia la grandeza de la misericordia” (MV 16). Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perdón de los pecados y la dispensación de su indulgencia misericordiosa” (MV 22).

 

6.      Conversión. (…) la llamada a experimentar la misericordia no deje a ninguno indiferente (…) Pienso en modo particular hombres y mujeres que pertenecen a algún grupo criminal (…) La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción (…) ¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida!.

 

7.      Mandamiento máximo. (…)  justicia y misericordia. No son dos momentos contrastantes entre sí, sino dos dimensiones de una única realidad que se desarrolla progresivamente hasta alcanzar su ápice en la plenitud del amor (…) es muy significativa la referencia que Jesús hace al profeta Oseas –yo quiero amor, no sacrificio (6,6).  Jesús afirma que de ahora en adelante la regla de vida de sus discípulos deberá ser la que da el primado a la misericordia ” (MV 20).  “ Es mi deseo vivo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales (…) los pobres son los privilegiados de la misericordia divina )…) (cfr Mt 25-31-45) (…) No olvidemos las palabras de san  Juan de la Cruz: En el ocaso de nuestras vidas,  seremos juzgados en el amor” (MV15).

 

8.      Diálogo. “La misericordia (…) nos relaciona con el judaísmo y el islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios (…) Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas” (MV 23).

 

9.      María. “Madre de la Misericordia” (MV 24).

A modo de conclusión

“La Iglesia sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro (…) es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios, contemplando el rostro de Cristo. La Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad (…) brota y corre sin parar el gran río de la misericordia” (MV 25).

 

II.                  MISERICORDIA, AMOR DE PECULIAR ACENTO  QUE TEJE LA COMUNIÓN

 

Amor (agápe) y comunión (koinonía)son términos equivalentes - así se afirma que Dios Unitrino es Amor y Comunión, si bien  puede decirse que  amor subraya lo operativo y comunión destaca lo entitativo. El amor teje la comunión.

 

La misericordia es amor.  Pero un amor caracterizado por un acento o tinte de particular delicadeza y ternura hacia el otro , necesitado de peculiar asistencia , compasión y perdón.  La Bula MV exhibe un mosaico de textos vetero y neotestamentarios, que muestran a Dios rico en misericordia y a Jesús, revelador y agente por excelencia de esa misericordia divina. (Dios, amor en sí –Trinidad inmanente-, con-desciende como  amor misericordioso -Trinidad económica-en su manifestarse a la humanidad concreta, que es, no sólo limitada y frágil, sino también pecadora).

 

Ahora bien, la Bula  plantea un desarrollo teológico-pastoral en torno a  la noción de misericordia,  que no puede considerarse, sin embargo, como  paralelo o substitutivo de otro, articulado por la categoría de comunión –ausente ésta, prácticamente, en el documento-. En efecto, la misericordia,  constituye  un acento o tinte del  amor-comunión, el cual adquiere especial resonancia en el escenario actual, particularmente dramático,del mundo y de la Iglesia. Es el acento  o tinte del gran proyecto  liberador-unificante del Reino o Reinado de Dios y, en este marco, de la sacramentalidad de Cristo y su Iglesia respecto de dicho plan salvador. La misericordia da una tonalidad peculiar a la misión evangelizadora del Pueblo de Dios y al  mandamiento máximo del Señor en relación al prójimo, especialmente el más necesitado.

 

El Jubileo de la Misericordia se ha de desarrollar, por consiguiente, no como “un Año más”, agregado o yuxtapuesto,  en la secuencia pastoral de la Iglesia; ha de acentuar, sí, en la práctica orgánica y planificada de la nueva evangelización, la  conversión a La Trinidad Misericordiosa y el testimonio de compasión, reconciliación, perdón por parte de cada miembro de la Iglesia y del Pueblo de Dios en su conjunto, al interior de la comunidad eclesial y desde ésta hacia el ancho y vasto mundo en solidaridad y diálogo.  El Jubileo ha de alentar y fortalecer  la pastoral de comunión y solidaridad en los diversos niveles o instancias eclesiales, subrayando una más lúcida y efectiva  atención a las “obras de misericordia” materiales y espirituales  en sus diferentes aspectos o niveles, asistencial, promocional y de cambio estructural.

 

Con respecto a la Liturgia –la dimensión evangelizadora de mayor densidad- la Bula ofrece orientaciones sobre el sacramento de la Reconciliación y la Indulgencia; la Eucaristía, considerada aquí más de bien de paso,  requiere un desarrollo correspondiente a su carácter de culmen y fuente de la vida y misión de la Iglesia peregrinante y, por ende, de su sacramentalidad misericordiosa en Cristo (cf  encíclicas del Papa Francisco PF 44 y LS 236). En la liturgia y la piedad popular  a María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, se la venera , con razón, como Madre de la Misericordia.

 

En Venezuela serán de gran servicio en este Año las orientaciones del Concilio Plenario y, en la línea de éste, las  de la reciente Asamblea Nacional de Pastoral, cuyas Conclusiones en materia de Compromiso Social pueden encontrarse en Anexo. 

 

Caracas, noviembre de 2015.

 

 

ANEXO

ASAMBLEA NACIONAL DE PASTORAL

COMPROMISO SOCIAL

  1. Las diversas  Instancias eclesiales  de formación Incorporen en sus procesos, el análisis de la realidad social, el diseño de estrategias y el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia, para una mejor incidencia en la transformación de la realidad.
  2. La Comisión de Laicos y Ministerios y la Pastoral Social, promoverán  iniciativas de formación permanente para animar liderazgos políticos y sociales en clave cristiana.
  3. La Instancias eclesiales sociales impulsarán en los miembros del pueblo de Dios más vulnerables, la capacitación laboral y el emprendimiento a través de las instituciones eclesiales existentes para este fin.
  4. Las Diócesis fortalecerán  las capacidades humanas, técnicas y socio pastorales de los servidores de la caridad.
  5. Las Diócesis y las parroquias, con la ayuda de Caritas de Venezuela, promoverá y fortalecerá la acción socio-pastoral de la comunidad eclesial, a través de la conformación de las Cáritas Diocesanas y Parroquiales.
  6. Las Diócesis, a través de su Pastoral social, fortalecerá y facilitará la participación ciudadana en el ámbito del voluntariado social de la Iglesia, en alianza con otras iniciativas, ONG, presentes en la sociedad, con programas de acompañamiento y formación.
  7. Las Diócesis con sus instancias de servicio social, promoverá la pastoral social especializada (Salud, Cárceles, Indígenas, migrantes, afrodescendientes, medio ambiente), que privilegie la atención a los más pobres desde la propia realidad diocesana o parroquial.
  8. La CEV y las Diócesis en su servicio de comunión, promoverán espacios de encuentro y dialogo con diversos sectores sociales (Educativo, Laboral, Salud, Frontera, Ambiente, Indígena, MCS, Empresarios, Gobiernos y otros) iluminados por la palabra y el Magisterio de la Iglesia.
  9. Las Diócesis con un sentido pastoral, promuevan la celebración  de acontecimientos significativos que marcan la vida del pueblo (Día de duelo nacional por las víctimas de la violencia, Eucaristía por la vida)