jueves, 19 de mayo de 2011

LIBROS AL DÍA:
1)Mío: "Nuestra fe: conjunto armónico". Está editado por Trípode, Caracas. Acaba de salir y es una síntesis de lo que creemos y estamos llamados a poner en práctica.Pudiera decirse que es un "catecismo" para jóvenes, adultos y mayores. Pero tiene una particularidad: organiza el conjunto teórico y práctico en torno a la noción o categoría de "comunión" (unión)de raigambre bíblica (koinonía). Las verdades y orientaciones no aparecen como un simple listado o una yuxtaposición de asuntos, sino como un conjunto o tejido armónico, en interrelación y estructuradas en torno a un eje o núcleo. Y se explica porque Dios (Trinidad) es comunión, es decir, unión o relación interpersonal, y todo lo que ha creado y salvado tiene ese sello comunional.Así, por ejemplo, la Iglesia es signo e instrumento de comunión humano-divina e interhumana, el cielo es la plenitud de la comunión, el mandamiento máximo es el amor (agápe que equivale a koinonía), el plan de Dios con respecto a la humanidad es unificante, el pecado es ruptura de comunión. La respuesta cristiana sobre su fe y actuar no contiene una simple yuxtaposición de afirmaciones y de propuestas, sino que se ofrece como un conjunto armónico, facilitando así mayor luz y organicidad.
2) Documentos del Concilio Plenario de Venezuela. Esta reedición, que estoy coordinando, sale (1a. quincena de junio) como publicación de la Conferencia Episcopal Venezolana, tendrá un tamaño casi de bolsillo, muy práctico. Yo digo que hay un trío de libros que un católico venezolano activo en la Iglesia y en el país, debe tener: la Biblia, el Catecismo de la Iglesia Católica y los Documentos de nuestro Concilio Plenario. Se hace esta reedición para difundirla lo más posible y favorecer un "relanzamiento" del Concilio como instrumento o medio de renovación de la Iglesia para un mejor servicio evangelizador a este país que queremos y debemos transformar desde el Evangelio de Jesucristo el Señor.
19.5.11
DEMOCRACIA TOLERADA O ASUMIDA
Ovidio Pérez Morales
¿Tenemos en Venezuela en este Año Bicentenario un sistema democrático consistente?
Sí y no.
Según la Constitución, sí.
Según el oficialismo y su proyecto Socialismo Siglo XXI, no. Porque éste entiende la democracia sólo como algo provisional, mientras se establece, de modo consistente, la hegemonía o totalitarismo socialista (comunista).
Antes de seguir adelante conviene aclarar lo que nuestra Constitución entiende por democracia. Para no mencionar muchos artículos de la Carta Magna, baste citar el No. 6: “El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de las entidades políticas que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables”.
Elemento fundamental de un sistema democrático y fácilmente perceptible es su carácter pluralista. Esto lo remacha la Constitución en sus Principios Fundamentales y lo explica, entre otros, en los capítulos referentes a los derechos civiles y políticos. El pluralismo se puede percibir de modo fácil. En Caracas, por ejemplo, a través de un hecho muy simple como sería la ofrenda de una corona al Libertador en la Plaza Bolívar. ¿Identificado públicamente Ud. como opositor al gobierno, puede ir solo, en actitud pacífica, sintiéndose sereno y seguro, a dejar tranquilamente su obsequio floral ante el Padre de la Patria?
Más allá de este detalle anecdótico se dan hechos graves y voluminosos como las famosas listas de apartheid político-ideológico, las alegres inhabilitaciones, los prisioneros y exiliados políticos, la clausura o espada de Damocles sobre los medios de comunicación, la partidización de la justicia y de los órganos del “poder moral” estatal.
Cuando se enarbola el lema “Patria, Socialismo o Muerte” en instalaciones del Estado, hasta en aquellas destinadas a gente armada de la República, se está mutilando o matando la democracia, pues se la priva de una característica sustantiva como es el pluralismo.
Según la Constitución, el pluralismo político-ideológico junto con la organización y expresión multicolores de la sociedad civil, son elementos substanciales de la convivencia nacional y del Estado democrático que la articula.
No se puede aceptar la democracia como algo simplemente provisional, tolerado, como pura etapa de transición hacia lo que se considera necesario, insustituible, definitivo: la hegemonía socialista, unicolor y totalizante en lo económico, lo político y lo cultural.
Lo opuesto al pluralismo es el fundamentalismo, el totalitarismo. Como he dicho más de una vez, un totalitarismo se diferencia de una dictadura en cuanto el control que ésta busca es: completo en lo político; parcial en lo económico; limitado en lo cultural. Pero el totalitarismo, por definición, pretende el control total de todos esos ámbitos de la convivencia social. Así proyecta desde la producción y venta monopólicas de los alimentos, hasta la orientación de la literatura y del arte. Pretendiendo, igualmente, manejar lo religioso, y aún definir corrientes teológicas.
Los sistemas e ideologías totalitarias tienen su lógica y la aplican. Lógica que parte de principios utópico-perversos.
Nuestra Constitución reconoce y define la democracia, pluralista, no como algo tolerado, sino como elemento básico, esencial, definitorio de la nación y del Estado venezolanos. Y, por lo tanto, como algo permanente y progresivamente perfectible (en la línea de la progresividad que el Art. 19 establece en materia de derechos humanos).
Una última palabra: el pluralismo nos conviene a todos, opositores, independientes, oficialistas. La tierra da vueltas. Hoy es de día, mañana de noche. Y viceversa. Lo susurra la Historia.
La democracia no se contenta con ser tolerada. Ha de ser asumida.
11.5.11
CONCILIO PLENARIO: DESAFÍO HISTÓRICO
Ovidio Pérez Morales
Cuatro años tienen ya de entradas en vigor las disposiciones del Concilio Plenario de Venezuela, cuya clausura solemne tuvo lugar el 7 de octubre de 2006.
Nada más oportuno, al hablar de la aplicación del Concilio Plenario de Venezuela (CPV) como desafío histórico, que citar al Episcopado nacional en su Carta Pastoral Sobre el Bicentenario de la Declaración de Independencia de la República, con fecha 12 de enero 2010.
“…nuestra Iglesia cuenta con un conjunto doctrinal sólido proporcionado por el Concilio Plenario de Venezuela, el cual constituye el fundamento de un proyecto evangelizador pastoral de gran alcance para su renovación en función de un mejor servicio a nuestro pueblo. Urge, por consiguiente, su puesta en práctica, decidida y responsable, a lo ancho y largo del país”.
En esa misma Carta, los obispos venezolanos, luego de trazar un panorama de la situación nacional y de poner de relieve grandes retos que emergen de ella y plantean un compromiso decidido de “los católicos, unidos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con la construcción y reconstrucción del país en el sentido de la justicia, la libertad, la fraternidad y la paz”, expresa lo siguiente: “como Pastores manifestamos nuestra decisión de impulsar una decidida puesta en práctica de las orientaciones conciliares”.
Las normas y orientaciones del Concilio Plenario, en efecto, tocan no sólo lo que interesa a la vida y quehacer internos de la Iglesia, sino también a la contribución de ésta a la gestación de una “nueva sociedad” en Venezuela.
El Concilio Plenario surgió como respuesta al reto de la nueva evangelización del país, en la oportunidad del V Centenario de su evangelización y con vistas al III Milenio cristiano (Carta Pastoral Guiados por el Espíritu Santo, 5.14). Ahora bien, concluido el Concilio, su puesta en práctica se ha convertido en serio desafío para la Iglesia en Venezuela. A cuatro años de haber entrado en vigencia sus decisiones, urge evaluar su aplicación y relanzarlo con mayor vigor, máxime cuando la realidad nacional lo hace todavía más necesario. No es superfluo recordar cómo en el campo socioeconómico y político-cultural está en marcha la realización de un proyecto oficial, llamado Socialismo del Siglo XXI, que busca refundar la República en una perspectiva ajena a un genuino humanismo cristiano.
La Iglesia en la presente circunstancia nacional no tiene, felizmente, las manos vacías en lo que a proyecto pastoral de largo alcance se refiere. La Carta sobre el Bicentenario lo ha subrayado. Por ello dado el agravarse de la situación nacional y de la necesidad una más efectiva renovación de la Iglesia en sí misma, la aplicación del Concilio resulta hoy un verdadero desafío histórico para nuestra Iglesia, desde la Conferencia Episcopal Venezolana hasta las comunidades y organizaciones más pequeñas, implicando obviamente todos los sectores (ministerio jerárquico, laicado, vida consagrada) tanto grupal como individualmente. La aplicación tiene que asumirse desde los más diversos ángulos y exige poner por obra la mayor participación y creatividad.
Como nadie puede querer lo que no conoce, tarea prioritaria es el procurar la máxima difusión y estudio del Concilio a todos los niveles de Iglesia y por parte de todos los agentes de pastoral, promoviendo con tal fin y de manera suficiente, la publicación de los documentos conciliares.
Se tiene que lograr y fortalecer la convicción de que el Concilio constituye el marco y horizonte de una pastoral de conjunto, orgánica, nacional, para la actuación concreta de la nueva evangelización en los distintos niveles e instancias de la Iglesia en Venezuela. A tal efecto es preciso articular las campañas, años, eventos eclesiales especiales y otros, en torno al Concilio, sumando así fuerzas y evitando paralelismos o dispersión de iniciativas pastorales.
El definir y organizar así la actividad evangelizadora permitirá responder a preguntas como la siguiente: ¿Qué busca realizar, en concreto y de modo verificable, la Iglesia en Venezuela en los próximos tres, cinco, diez años?
La puesta en práctica del primero y único Concilio Plenario de la Iglesia en Venezuela, en los quinientos años de su existencia, constituye un reto histórico de primera magnitud, una seria responsabilidad asumida ante la Santa Sede y una grave obligación ante el Señor.

sábado, 7 de mayo de 2011

15.4.11
RERUM NOVARUM Y DOCTRINA SOCIAL
Ovidio Pérez Morales
Con motivo del 120º aniversario de la encíclica Rerum Novarum (RN) considero que pueda ser útil una síntesis sencilla de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), subrayando en ésta la importancia del trascendental documento del Papa León XIII.
1. DEFINICIÓN TERMINOLÓGICA
Doctrina: enseñanza, mensaje; conjunto de principios, criterios y orientaciones para la acción.
Social: relativa a la organización de la convivencia humana.
De la Iglesia: elaborada en la Iglesia católica en base a la Sagrada Escritura, la Tradición, el Magisterio, la reflexión y la praxis eclesiales.
2. DEFINICIÓN OBJETIVA
Objeto material o ámbito: la realidad humana en su intercomunicación, el tejido social, las estructuras y relaciones de convivencia.
Objeto formal o ángulo de consideración: esa realidad analizada, iluminada, en perspectiva humanista cristiana, de recta razón y de fe, ético-religiosa, con miras a un cambio efectivo.
Por ello la DSI se ubica en el campo de la moral social, de la teología práctica.
3. CARACTERÍSTICAS
Dialogal: conjunto doctrinal no cerrado confesionalmente, de máxima y flexible apertura. Racional-creyente: conjunto racionalmente fundado y compartible, pero enriquecido por la iluminación desde la fe. Interdisciplinaria: conjuga Biblia, Teología, Filosofía, Ciencias Sociales…Progresiva: en continuidad-renovación. En desarrollo y actualización permanente.
Metodología: se privilegia la del Ver-Juzgar-Actuar.
4. HISTORIA
Remota: hunde sus raíces en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento y en la tradición escrita y práctica tanto eclesial como humana en general.
Próxima: la Rerum Novarum (15.5.1891), precedida de personas, centros, movimientos y publicaciones, como Obispo W.E.Von Ketteler (1811-1877), “La Unión de Friburgo” (1884), asociaciones de obreros por A. de Mun (1841-1914), periódico “Ere Nouvelle”(1848), el Padre de Lacordaire (1802-1861), G. Toniolo (1845-1918) y otros.
5. LA RERUM NOVARUM
León XIII (1810-1903) dentro de los límites político-culturales del tiempo (“cuestión romana” o situación peculiar de la Santa Sede a raíz de la unificación italiana), abrió caminos de renovación a la Iglesia. La Encíclica se produjo en plena emergencia de la sociedad industrial. Abordó la problemática social, la causa de los obreros: trato justo, derecho de asociación. Deberes de los patronos y presencia del Estado. Conciliación social. Contra el liberalismo y el socialismo. Perspectiva religiosa. Se considera esta encíclica como Carta Magna, que inaugura formalmente la DSI
6. HISTORIA SUBSIGUIENTE
Siglos XX Y XXI. Dos guerras mundiales. Totalitarismos. Descolonización. Democracia. Recomposición geopolítica. De la bipolaridad a la multipolaridad. Despertar de la preocupación demográfica y ecológica. Globalización o mundialización.
Cambio “epocal”. La “Tercera Ola” (A Toffler) con 1955 como punto de inflexión. Salto científico-tecnológico. Novedades culturales. De la empresa a la multinacional. De la chimenea a la computadora. Revolución del empleo.
7. DSI EN MOVIMIENTO
La DSI no puede menos que moverse en un mundo que se mueve. Respuesta a nuevos desafíos. Faro orientador en los nuevos tiempos.
Referencias fundamentales: 1) Concilio Vaticano II. 2) Documentos pontificios: encíclicas, radiomensajes, exhortaciones, mensajes, mensajes para las Jornadas Mundiales de la Paz y otras.3) Sínodos de los Obispos. 4) Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano (y del Caribe): Río de Janeiro, 1955; Medellín 1968; Puebla 1979; Santo. Domingo 1992; Aparecida (2007).5) Manuales: Catecismo de la Iglesia Católica, Juan Pablo II (CIC) y Compendio de la DSI 2004, Pontificio “Consejo Justicia y Paz”1992. 6) Concilio Plenario de Venezuela (2000-20006): el primero en cinco siglos, concreta la “nueva evangelización” en Venezuela. Es el fundamento de un proyecto pastoral nacional de largo alcance.
8. DOCUMENTOS DE PARTICULAR RELIEVE
Punto de partida: Rerum Novarum
- Concilio Ecuménico Vaticano II: documentos sobre la Iglesia (LG), Iglesia y Mundo (GS), la Libertad Religiosa (DH), Educación (GEM) Comunicación Social (IM)…
-Pontificios: 1) Encíclicas en aniversarios de la RN: 40o Quadragesimo Anno, Pío XI; 70o Mater et Magistra, Juan XXIII; 80o (Carta Apostólica) Octogesima Adveniens, Pablo VI; 90o Laborem Exercens y 100 Centesimus Annus, Juan Pablo II. 2) Otros: Radiomensaje de Navidad 1944, Pío XII; Encíclica Populorum Progressio, Pablo VI 1967; Encíclicas II Redemptor Hominis 1979 y Sollicitudo Rei Socialis 1987, Juan Pablo II; (Exhortación) Ecclesia in America 1999, Juan Pablo II; Encíclica Caritas in Veritate 2009, Benedicto XVI.
-Sínodos de los Obispos: Documento Final La Justicia en el Mundo (JM) ,1971; Exhortaciones La Evangelización…Evangelii Nuntiandi (EN), 1974; los Fieles Laicos, Christifideles Laici (ChrL), 1987; Ecclesia in America (EA), 1997.
-Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 1992
-Concilio Plenario de Venezuela (CPV): especialmente los documentos Contribución de la Iglesia a la Gestación de una Nueva Sociedad (CIGNS), El laico católico: fermento del Reino de Dios en Venezuela (LCV), Evangelización de la Cultura en Venezuela (ECV), Iglesia y Educación (IE), Pastoral de los Medios de Comunicación (PMC).
9. ¿QUÉ ESPERAR DE LA DSI?
Inspiración y aliento para la construcción de modelos; no un modelo concreto.-Animación hacia una “nueva sociedad”; no, “vía media”, por ej. entre capitalismo liberal y socialismo marxista. Propuestas hacia una sociedad deseable, siempre perfectible; no, utopía ni paraíso terreno. Corpus doctrinal en permanente renovación; no, formulación estática. Doctrina para la praxis y el testimonio y alimentada por éstos; no simple teoría. Instrumento de diálogo ecuménico, interreligioso y con no creyentes, para la comunión y la solidaridad; no, herramienta para un ghetto.
10. PRIORIDADES
Del espíritu sobre la materia. Del hombre sobre las cosas. De la ética sobre la técnica. Del trabajo sobre el capital. De la persona sobre la estructura. Del ser sobre el tener-poder-placer. Del bien común sobre el interés particular.
11. TEMAS BÁSICOS
Antropología cristiana. Dignidad y centralidad de la persona humana. Derechos Humanos fundamentales; la vida, el primero. El hombre: “ser para la comunión” (socialidad). Bien común. Opción privilegiada por los pobres. Destinación universal de los bienes. Trabajo humano. Desarrollo integral. Responsabilidad y deberes. Solidaridad. Subsidiaridad. Política. Cultura. Ecología. Fraternidad internacional. Nuevo humanismo.
12. EVANGELIZACIÓN Y NUEVA SOCIEDAD
El Dios en que cree el cristiano es Comunión, Trinidad, Amor. Los hijos de Dios están llamados a vivir la fraternidad en Cristo.- La Iglesia es, en Cristo, signo e instrumento de la comunión humano-divina e interhumana, que constituye el designio salvador de Dios.-
La Evangelización es la misión de la Iglesia y tiene seis dimensiones u objetivos específicos: primer anuncio, catequesis o formación de la fe, liturgia-oración, organización de la comunidad visible, compromiso por una “nueva sociedad”, diálogo para la comunión y la solidaridad.- La contribución a la gestación de una “nueva sociedad” es, pues, una de las tareas fundamentales de la Iglesia, como actuación del mandamiento máximo del amor. La DSI es un medio, un instrumento para actuar dicha contribución. La DSI se integra en la tarea de la evangelización de la cultura, que compete a la Iglesia y toca de modo muy propio, especial, a los fieles cristianos laicos.
15.4.11
PROYECCIÓN SOCIAL DEL EVANGELIO
Ovidio Pérez Morales
El Evangelio, asumido en la fe, tiene que proyectarse en las realidades sociales de nuestro mundo (economía, política, cultura). Éstas según el plan creador y salvador de Dios, que es Comunión, deben orientarse en un sentido liberador y unificante. Todo lo que se inscribe en la línea de la libertad y la justicia, de la solidaridad y la fraternidad, de la reconciliación y la paz, se encamina en esa dirección claramente humanizante.
La fidelidad a Cristo exige renovar, a la luz y en el sentido del Evangelio, la convivencia humana a todos los niveles; desde el familiar hasta el internacional.
El Concilio Plenario de Venezuela en La contribución de la Iglesia a la gestación de una nueva sociedad nos enseña: “Los cristianos no pueden decir que aman, si ese amor no pasa por lo cotidiano de la vida y atraviesa toda la compleja organización social, política, económica y cultural.” (CIGNS 90). Este documento, junto con el de Evangelización de la cultura en Venezuela, forman una especie de compendio de Doctrina Social de la Iglesia aplicada a nuestro país.
La III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Puebla, 1979) recalcó ya que en el rostro del desempleado, del marginado, del enfermo, del minusválido, del anciano, del niño… “deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela” (DP 31-39).
La sociedad “nueva”, Civilización del amor, que los cristianos hemos de construir en colaboración con todos los hombres de buena voluntad, es la del compartir, de la vida y la solidaridad. Como notas características ha de ofrecer: comunicación de bienes (correspondiente a la destinación universal de los mismos), convivencia democrática y calidad espiritual de vida.
Un buen cristiano ha de ser un buen ciudadano (griego polítes), es decir, una persona preocupada por el bien de la ciudad (griego polis), por el bien común. Tiene, por tanto, un ineludible deber “político”, como miembro aquélla.
A la Iglesia, en cuanto comunidad de fieles e institucionalmente tal, no le compete formular un modelo determinado de organización de los distintos ámbitos sociales (económico…). Tiene que estimular sí, a la búsqueda y actuación de modelos cada vez más compatibles con las exigencias del ser humano y con los valores del Evangelio.
El laico, llamado obviamente a participar en la vida y actividad internas de la comunidad eclesial, tiene, sin embargo, como campo específico de acción, lo temporal, lo “mundano”, desde la familia hasta la comunidad internacional. En perspectiva evangélica ha de comprometerse, por tanto, en la edificación de una “nueva sociedad”, la cual, en cuanto histórica, será siempre perfectible. Esto exige una formación permanente en la Doctrina Social de la Iglesia, la cual tiene que comenzar desde la primera catequesis y perfeccionarse y ampliarse a lo largo de la vida.
Juan Pablo II en su visita apostólica se expresó así el 10-02-96 en el Teatro Teresa Carreño, de Caracas: “… la Iglesia ha asumido la apasionante tarea de la Nueva Evangelización, que tiene como meta renovar la vida según el mensaje de Jesucristo y hacer de los valores evangélicos savia y fermento de una Nueva Sociedad, favoreciendo en los fieles cristianos la coherencia entre la fe y la vida, así como la superación de las fallas sociales, el fomento de la dignidad humana y de una recta conducta familiar, laboral, política y económica”.
El Evangelio, la fe, la Iglesia, el cristiano y particularmente el laico, tienen que proyectarse de modo efectivo en la construcción de una “nueva sociedad”.