martes, 5 de julio de 2016

DOCTRINA SOCIAL EN FRANCISCO



El inicio formal de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se suele fijar con la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII (15.5.1891).
La DSI es un conjunto de principios, criterios y orientaciones para la acción en el campo social, formulado por el magisterio oficial de la Iglesia, con características como las siguientes: a) se declara en continuo aggiornamento,  porque la sociedad está siempre planteando nuevos problemas; b) se formula en la Iglesia pero destinada no sólo al conglomerado eclesial, pues se entiende como útil y conveniente para toda la humanidad; c) se  desarrolla a la luz del mensaje específico cristiano (Evangelio, Revelación), pero no es “confesional”, por cuanto tiene un contenido básico de diversa proveniencia (también de sectores no creyentes), de aceptación no condicionada a la fe cristiana y de elaboración multidisciplinar; d) se concibe abierta a distintos modelos societarios –factibles y perfectibles- y por ello no se reduce a una “ideología” identificada con proyectos históricos (sistemas, movimientos, programas) concretos. Eso hace de la DSI un corpus  armónico, pero al mismo tiempo flexible y dialogable.
La DSI se inscribe, por consiguiente, en una secuencia histórica. Aplicando a los Papas esto quiere decir que cada uno de ellos encuadra su magisterio en una sucesión, actuando en ésta con fidelidad creadora. Y en una “circunstancia” de Iglesia y mundo de dinámica interrelación.
 Lo anterior sirve para entender el aporte del Papa Francisco a la DSI, quien ha enriquecido la presencia de la Iglesia en lo social no sólo con su mensaje sino también con su testimonio de sencillez, cercanía y servicio evangélicos. Dos documentos suyos son particularmente resaltantes en esta materia: la Exhortación Evangelii Gaudium (24.11.13) y la Encíclica Laudato Si´ (24.5.15). En éstos  recoge  puntos fundamentales que forman parte ya de la DSI (centralidad de la persona, solidaridad, participación,  opción por los pobres, derechos humanos, destinación universal de los bienes,), pero “situándolos” en el presente tiempo (cambio de época , era del conocimiento y de la información, salto científico-tecnológico), que junto a sus innegables positividades, exhibe también economía de exclusión e inequidad, cultura del descarte, globalización de la indiferencia y del paradigma tecnocrático (cf. EG 52-54; LS 106-109).
Del aporte  de Francisco quisiera, con todo, destacar dos elementos propios, de los cuales el primero es particularmente clarificador y el segundo ciertamente  novedoso. Los desarrollo a continuación.
El primero se sintetiza en el título mismo del capítulo IV de  Evangelii Gaudium: “La dimensión social de la evangelización”. La preocupación y  actuación de la Iglesia y de los cristianos en lo social no es algo sólo importante e ineludible en la misión de la Iglesia (evangelización), sino que constituye parte esencial de la misma. Esto se patentiza justo desde el inicio  de la evangelización, a saber, desde el primer anuncio de la Buena Nueva, llamado  kerygma, que  expresa lo nuclear, central, del mensaje cristiano. Éste presenta al  Dios uno y único no como un ser solitario sino como Trinidad, tejido de relaciones personales, comunión, amor. Y Dios ha  creado y salvado al ser humano, a imagen y semejanza suya,  para la comunión (encuentro, compartir) con Él y con el prójimo.
 El segundo punto es la  “comunión universal”, que Francisco subraya en la Laudato Si´ y coloca como título de la sección V del capítulo II de esta Encíclica. El Papa amplía la comprensión y extensión del término comunión, que en sentido estricto significa relación interpersonal, para aplicarlo a  la relación Dios Trinidad-seres humanos-naturaleza. Dice: “todos los seres del universo (…) conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión” (LS 89).  Interpreta así lo ecológico en términos de relacionamiento amistoso, amoroso, asumiendo teológico-pastoralmente la espiritualidad del poverello de Asís.
En Doctrina Social de la Iglesia, Francisco continúa e innova.
 



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